Pese a los protocolos, la segunda ola golpea a varios sectores industriales

Pese a los protocolos, la segunda ola golpea a varios sectores industriales

El informe que el viernes pasado dio a conocer la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa) sobre los niveles de producción de abril, que mostraron una caída del 32,1% respecto de los de marzo, fue el anticipo de lo que podría empezar a percibirse en otros sectores industriales, donde muchas empresas ya advierten que el aumento en la tasa de contagios de coronavirus y el consecuente mayor ausentismo les está afectando la actividad.

El informe de Adefa admite que “el comportamiento de abril se dio debido a que varias asociadas se vieron obligadas a reducir el ritmo de producción por la reorganización de los equipos de trabajo ante el incremento de los contagios de Covid-19 y por paradas para adecuar sus líneas de producción a la introducción de nuevos productos”. Le pasó a la japonesa Toyota, por ejemplo, que debió cancelar un turno de producción frente a la falta de personal y la imposibilidad de reemplazarlo.

Consultadas fuentes del sector autopartista, aseguraron que el ausentismo por Covid en la gran mayoría de las empresas del rubro ronda el 20% y que parte tiene que ver realmente con el virus y otra parte con “abusos que se dejan en evidencia fácilmente”. De todos modos, desde la Asociación de Fábricas de Autocomponentes (AFAC) aseguraron que “hoy la principal razón por las cuales las empresas no pueden cumplir con los pedidos a las terminales tiene que ver con las materias primas, ya que con el personal se las arreglan, pagando sobrecostos”.

Según un informe que dio a conocer la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), sus niveles de producción de abril mostraron una caída del 32,1% respecto de los de marzo

El automotriz no es el único sector complicado por el agravamiento de la situación sanitaria. Si bien las fábricas cumplen con los estrictos protocolos que implementan desde el año pasado, los trabajadores se contagian afuera y luego no pueden regresar al trabajo. Además, tampoco pueden ir los contactos estrechos, y muchas veces el personal requiere de una capacitación especial y eso no es tan sencillo de conseguir.

“Esta segunda ola tiene su costo. Está pegando duro. A nosotros nos significa una caída de 30% respecto de los niveles de marzo. Arrancó muy fuerte a mediados de abril y la semana pasada, de una dotación de 2.000 personas en la planta de San Fernando, teníamos 520 que no concurrían. En el interior, esto ha sido menor, pero esto es dinámico”, remarcó a Infobae el dueño de Aluar y de FATE, Javier Madanes Quintanilla. La fábrica más complicada por ahora es la de neumáticos, ya que la de producción de aluminio se ubica en Puerto Madryn.

Desde Acíndar, una de las siderúrgicas líderes del país, afirmaron que en estos meses de mayor pico de contagios tuvieron 150 personas aisladas -sobre una dotación de 1.800- y ello les generó la necesidad de contratar horas extras y tomar empleados temporarios para reemplazar a los ausentes, con el consecuente incremento de costos. Pero “hay momentos en que no podés suplir con horas extras o no tenés gente capacitada, entonces hay determinados puestos que afectan la producción de ese día y la tenés que ir ajustando”. Por ahora, en la empresa no tienen caída de producción -que además viene creciendo por la coyuntura actual y el auge de la construcción-, pero sí reconocen que podrían tener una mayor productividad si no fuera por este tipo de situaciones.

El Indicador de Producción Industrial (IPI) de marzo mostró un alza de 0,7% en la medición desestacionalizada, frente a una caída de 1,5% registrada en febrero

Para Unilever, en tanto, la segunda ola también está teniendo un fuerte impacto. Si bien contratan personal tercerizado para reemplazar a quienes tienen fuera de la operación por estar contagiados o ser contacto estrecho de un positivo, muchas veces no cuentan con personal idóneo y eso les imposibilita cumplir con los planes productivos. “Si bien estamos con la capacidad productiva a tope, la productividad bajó y aumentó el ausentismo”, dijeron en la empresa de consumo masivo.

“En la fábrica de Quilmes tengo 35 personas, de los cuales 20 están en la línea de producción. De esos, hoy tengo 2 con Covid, a pesar de que cumplimos con todos los protocolos y trabajan a 10 metros de distancia unos de otros. Pero justo son 2 de los 6 de los que se llaman unidores, especialistas en preparar el hilo, por lo que ya eso me afecta los turnos y calculo que tendré 20% menos de producción este mes”, manifestó, por su parte, el empresario pyme textil Marco Meloni, miembro además de la Fundación Protejer.

Las mermas en algunos rubros se verá traducida en el dato de actividad de abril, y tal vez en mayo, si la situación sigue sanitaria sigue complicada. Por ahora, los mayores problemas se están reflejando en las fábricas en AMBA y no tanto en el interior

Desde el sector alimenticio, en tanto, afirmaron que no hubo plantas que tuvieran que cerrar por problemas de Covid, pero las empresas “tienen que hacer malabares; por ejemplo, dejan de producir y pasan al personal a envasado, hacen un Tetris con la gente que disponen, o toman personal eventual”. “Hay menos producción y eso puede generar algún problema de abastecimiento puntual, pero por el momento no es una situación generalizada”, dijo el directivo de una importante firma del sector.

El último dato del Indice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) data de marzo y reflejó una recuperación respecto de la caída de 1,5% que había sufrido la actividad en febrero en términos desestacionalizados. En el tercer mes del año, el IPI registró un alza de 0,7% en comparación con el mes anterior y un crecimiento interanual del 32,8%, explicado fundamentalmente por la baja base de comparación del 2020 a raíz del comienzo de la cuarentena. Las mermas en algunos rubros se verá traducida en el dato de actividad de abril, y tal vez en mayo, si la situación sigue sanitaria sigue complicada. Por ahora, los mayores problemas se están reflejando en las fábricas en AMBA y no tanto en el interior, donde el contexto epidemiológico es mejor.

 

fuente: Infobae