Continúan las obras en la autopista de la ruta 33
Después de que parte de la obra de la autopista de la ruta 33, entre Bahía Blanca y Tornquist, debiera suspenderse en un sector en el que existía un barranco habitado por loros, la reciente migración de estas aves del lugar permitió que pudieran darse continuidad con los trabajos.
La medida, que había sido recomendada por proteccionistas locales, se había tomado sobre mediados de diciembre pasado, e involucraba a un gran montículo natural de tierra ubicado a la altura del kilómetro 29,5, que era utilizado por esta especie –protegida- para anidar y depositar sus huevos y crías.
Por ello, y después que emigrara la bandada que estaba habitando el lugar, desde el ministerio de Obras Públicas de la Nación y Vialidad Nacional decidieron darle continuidad a los trabajos, a cargo de la firma Decavial SA, tirando abajo el terraplén en cuestión.

Mientras anidaban los loros, el barranco en cuestión había quedado en pie.
A fin del año pasado, el especialista e investigador del departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia de la UNS, Pablo Petracci, definió que los barrancos donde anidaron las 100 parejas de loros debían mantenerse a fin de permitir el ciclo de sus crías, hasta que las mismas pudieran valerse por sí mismas.
De esta manera, la empresa constructora, junto a la supervisión de Vialidad Nacional, decidió frenar los trabajos en ese sector en particular: la obra continuó con sus actividades en todo el tramo, excepto en ese barranco de alrededor de 15 metros de largo por 5 metros de ancho, con el objetivo de proteger a esa comunidad de loros se mantuvo erguido el terraplén.
Así, gracias a la dedicación del especialista y del cambio en el plan de trabajo, se pudo continuar con la obra, minimizando el impacto ambiental.

En cuanto al avance de obra, continúan los trabajos de construcción de terraplenes, alcantarillas y hormigonado de losas. También se ejecuta base y carpeta asfáltica, así como base de asiento en las calzadas principales.
El proyecto, además, contempla la ejecución de 103 alcantarillas transversales y 28 laterales, así como la construcción de cinco intercambiadores (a distinto nivel) tipo diamante para el acceso a las calles vecinales y retornos.
Protegida
Petracci había comentado a “La Nueva.” que estos loros pertenecen a “una especie típica de Argentina y Chile, que solo vive en Sudamérica y que está catalogada como amenazada, por más que hasta hace un tiempo había llegado a ser categorizada como plaga”
Al respecto, había aclarado que los barrancos -como los que hasta hace poco tiempo ocuparon estos animales- no son sus hábitats frecuentes, ya que antes utilizaban otros que estaban más próximos a cursos de agua como los ríos Sauce Chico y Grande, el Napostá o Quequén Salado.
fuente: La Nueva






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