Incendios: un referente de Greenpeace advirtió que la situación puede empeorar en febrero

Incendios: un referente de Greenpeace advirtió que la situación puede empeorar en febrero

Los incendios forestales que siguen afectando a la Patagonia en este inicio de 2026 constituyen, para Greenpeace, una “catástrofe anunciada”. Así lo afirmó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, en diálogo con el programa Nunca es tarde, emitido por La Brújula 24, donde analizó el escenario actual y advirtió sobre la combinación de crisis climática, falta de prevención y desfinanciamiento de las políticas ambientales.

Giardini recordó que durante el verano pasado se perdieron unas 32.000 hectáreas de bosques patagónicos, en lo que fueron los peores incendios forestales de los últimos 30 años. A ese antecedente se sumó un invierno con pocas lluvias y nevadas, y un tercer verano consecutivo marcado por la sequía. “Todo esto ya lo habíamos advertido. No nos sorprende lo que está pasando, aunque sí duele”, señaló.

Según explicó, Greenpeace alertó con anticipación tanto a los gobiernos provinciales como al nacional sobre el riesgo extremo que se avecinaba. Sin embargo, salvo el caso de Río Negro —que incrementó parcialmente la cantidad de brigadistas— no hubo respuestas concretas. También remarcó que científicos de la región venían advirtiendo desde hace tiempo sobre un verano particularmente complicado.

El referente ambiental destacó que, de acuerdo a datos del Servicio Meteorológico Nacional, las temperaturas medias de este inicio de verano se ubicaron hasta siete grados por encima de lo normal. En ese contexto, cualquier foco de incendio, ya sea accidental, por negligencia o incluso iniciado por tormentas eléctricas, puede expandirse con enorme rapidez si no se lo ataca en las primeras horas. “Cuando el incendio alcanza determinada magnitud, no hay brigadistas ni aviones que lo apaguen. Lo único que lo detiene es la lluvia”, explicó.

Giardini advirtió que el escenario es especialmente preocupante porque recién transcurre la primera quincena de enero y aún quedan por delante todo enero y febrero. Si bien se esperan algunas lluvias, aclaró que probablemente no sean suficientes para extinguir los incendios, aunque sí podrían ayudar a frenar su avance y dar algo de alivio a las tareas de combate.

En cuanto al origen de los incendios, el coordinador de Greenpeace fue claro al diferenciar causas humanas de intencionalidad. Señaló que cerca del 95% de los focos tienen origen humano, pero que en la mayoría de los casos se trata de accidentes o negligencias, como fogones mal apagados o fuegos encendidos en zonas no habilitadas. “Eso se podría reducir con educación ambiental y mayor control del territorio”, afirmó.

También reconoció que existen casos puntuales de intencionalidad, aunque aclaró que son minoritarios y difíciles de probar judicialmente. Mencionó episodios vinculados a la piromanía o a intereses productivos, como un caso ocurrido en Chubut, donde un productor fue detenido por quemar bosque para ampliar la frontera ganadera. No obstante, criticó la proliferación de teorías conspirativas sin sustento y advirtió que, cuando esas versiones provienen de funcionarios, generan estigmatización y persecuciones injustificadas.

Giardini cuestionó además la falta de herramientas legales para sancionar adecuadamente estos delitos. Explicó que en Argentina quemar un bosque no siempre constituye un delito penal, y que muchas veces las sanciones se limitan a multas económicas.

Otro punto crítico que abordó fue el impacto ambiental a largo plazo. Señaló que en varias zonas afectadas existen grandes plantaciones de pinos, especies exóticas altamente inflamables, que facilitan la propagación del fuego y luego colonizan rápidamente el área quemada, desplazando al bosque nativo. En ese sentido, advirtió que algunas áreas podrían tardar más de cien años en recuperarse, si es que se recuperan.

El referente de Greenpeace subrayó que Argentina se encuentra entre los 15 países que más bosque pierden a nivel mundial, sumando incendios en el sur y deforestación —muchas veces ilegal— en el norte del país por el avance de la soja y la ganadería. “No se puede hablar de incendios sin hablar también de deforestación”, sostuvo.

Finalmente, Giardini hizo un llamado a la acción ciudadana. Invitó a la población a informarse, compartir información y exigir políticas ambientales más sólidas. También recordó que Greenpeace mantiene activa una campaña de firmas para reclamar al Gobierno mayor presupuesto y acciones concretas frente a los incendios. “Tenemos que incorporar la variable ambiental en todas las discusiones, incluso en la política. La crisis climática ya está acá y no se puede seguir negando”, concluyó.

 

fuente: LB24