Ferias populares en Bahía, una alternativa que crea empleo y oportunidades

Ferias populares en Bahía, una alternativa que crea empleo y oportunidades

Las ferias populares se han convertido en un espacio de supervivencia de los vecinos de los barrios periféricos de Bahía Blanca. Lo fueron desde siempre, se potenciaron con las crisis económicas más furibundas que sufrió el país y si se le suma el factor pandemia, el impacto puede ser letal para quienes se encuentran más desprotegidos.

Los espacios verdes y los fines de semana son el ambiente propicio para convocar a las multitudes que buscan adquirir los artículos que se ofrecen, en muchas ocasiones, a un precio ostensiblemente más accesible que en comercios tradicionales. Con una variada propuesta y esmerada elaboración, confeccionan sus pintorescos y prolijos stands con la ilusión de cautivar a los visitantes.

La Brújula 24 conversó con referentes de las distintas exposiciones, convertidas en un mercado alternativo donde la garantía está asegurada y la satisfacción es un hecho, a tal punto que aquellos que las recorren, suelen regresar en busca del artículo que no lograron adquirir o con la ilusión de encontrar eso que en los grandes comercios no se puede hallar, sumando así una cultura que en la ciudad tiene su auge cada feriado largo del 12 de octubre con la Muestra Nacional de Artesanos.

“Logré mi sueño, ser dueña de mi tiempo”

La feria del Parque de la Ciudad, ubicada en la esquina de Ugarte y Terrada (altura Castelli al 3800) ofrece un sinfín de propuestas todos los fines de semana, donde confluyen no solo los stands con artículos de primera calidad, sino también espectáculos artísticos, entretenimientos para los más chicos y sorteos. Allí, Estela Ángela Biedma se convirtió en una de las referentes, participando con su producción y un cuidado stand.

En diálogo con La Brújula 24, Biedma señaló que “la decisión de convertirme en emprendedora independiente la tomé cuando cerró la empresa donde hacía años que estaba y, por ende, me quedé sin empleo, razón por la cual tuve que optar rápidamente por esta alternativa, siempre pensando en lograr mi sueño, ser dueña de mi tiempo y tener un poco de libertad”.

“En un momento con mi hermana Alejandra, también sin trabajo, decidimos concurrir a la feria para conocer el lugar, como era el sistema y comenzar nuestro emprendimiento. Nos jugó a favor que en nuestro rubro no había ningún otro feriante, nos aceptaron rápidamente en lo que fue una experiencia nueva y vertiginosa para nosotras”, exteriorizó, en relación a esos comienzos donde todo resultaba novedoso.

Y ahondó en el particular: “Los comienzos no fueron para nada sencillos, pero con paciencia y de a poco logramos tener nuestros propios clientes. Somos agradecidas de la feria ya que nos dio una gran oportunidad y nos permite seguir emprendiendo. Actualmente tenemos dos puestos: uno de plantas y el otro de forraje”.

“En general todos los artículos se venden. Hay stands de varios rubros y los proveedores de la mercadería son los mismos q tiene cualquier empresa. En cuanto a los precios, tienen el porcentaje de demarcación que corresponde, ni más ni menos. Se le paga un alquiler mensual del Stand al Municipio, lo que se conoce en nuestro ambiente como troquel, que va aumentando todos los años”, replicó, dejando de lado cualquier tipo de suspicacia al respecto.

Por último, Biedma fue tajante: “Creo que no competimos con el comercio tradicional de la ciudad porque nosotros trabajamos solo los fines de semana y feriados, mientras los locales abren sus puertas toda la semana. Ahí tenemos una desventaja; además dependemos del factor climático, teniendo en cuenta que nuestros puestos se montan al aire libre”.

El Parque Independencia, otra opción que sigue vigente

Uno de los espacios públicos que el municipio busca poner en valor en los próximos meses alberga otra propuesta ferial, en la que los mal llamados “pulgas” presentan una nutrida gama de productos, aprovechando un punto neurálgico en el cual transitan miles de vecinos entre sábado y domingo.

José Castilla aportó su experiencia en su charla con este diario digital: “Llevo más de once años formando parte de la feria en el Parque Independencia. Cuando me preguntan si lo hago por elección o necesidad, siempre contesto lo mismo: lo tomo como una responsabilidad, como cualquier otro trabajo que requiere de la seriedad y el compromiso de ofrecer buenos productos. Ser feriante es una actividad que me encanta y que no cambiaría por nada”.

“La pandemia a nosotros, los microemprendedores, nos afectó de igual modo que a cualquier otro cuentapropistas, algunos con más espalda para resistir y otros expuestos a la paralización de la actividad. Como está ocurriendo en todo el mundo y en mi humilde opinión, ahora solo estamos esperando que esto finalice de una vez por todas”, resumió Castilla, en relación al impacto del coronavirus en una franja que depende pura y exclusivamente de lo que vende.

Sobre la relación entre los feriantes, aseguró que “en líneas generales, en la feria del Parque Independencia existe un buen clima, cordial, pese a que somos más de 160 familias que nos ganamos el sustento ofreciendo nuestros artículos. Cada uno tiene su forma de pensar y se maneja dentro de los parámetros establecidos, pero lo que quiero rescatar es la gran cantidad de gente solidaria que convive todos los fines de semana allí.

“A aquella persona que tenga en mente lanzarse a vender por su cuenta y pretenda incorporarse a una feria le explicaría que lo primero y principal es mantener una conducta en todos los órdenes, la constancia también es un punto primordial para poder desenvolverse correctamente. Existen reglas, normas y se bajan órdenes que deben ser respetadas y acatadas. De esta forma, la convivencia con el que está al lado será óptima y no habría de qué preocuparse”, finalizó.

“Cada vez más gente acude a las ferias”

Por último, Rolando Rodríguez, miembro de la Federación Nacional Campesina de Pedro Luro y participante en cada oportunidad que se desarrolla en Bahía Blanca la Feria de la Economía Popular dejó sus sensaciones de una actividad en auge y que en su caso particular, está orientada a la venta de frutas, verduras y hortalizas.

“Soy feriante hace unos diez años. Empezamos junto a mi señora, primero acá en mi pueblo en una feria regional y hace poco gracias al compañero César García pudimos realizar y formar una feria popular en Bahía Blanca junto a otros miembros de la Corriente Clasista Combativa”, manifestó Rodríguez, un asiduo visitante de la ciudad en cada cita que se organiza.

Con respecto a lo específicamente vendido, afirmó que “se traen artículos que inicialmente fueron ofrecidos en la Plaza Rivadavia y últimamente en la Plaza del Sol. Poder pertenecer a esta feria fue de gran ayuda mutua para nosotros los pequeños productores al poder vender nuestra mercadería y al comprador que se acerca y lleva un producto recién cosechado a buen precio. Así, las dos partes quedamos conformes”.

“Vemos que cada vez es más la gente que acude a estas ferias populares donde pueden encontrar lo que están buscando. Ven nuestro sacrificio y a su vez son conscientes de nuestras necesidades económicas. Los productos más elegidos son los básicos: cebolla, papa, acelga, tomate, zanahoria y zapallo”, puntualizó, en el contacto telefónico mantenido días atrás con este medio.

“La calidad que ofrecemos es muy buena, todo fresco, recién cosechado. Además, hay compañeros que realizan productos orgánicos, sin químicos, que son bien aceptados por los consumidores. Tenemos varias opciones para que el comprador pueda acceder a llevar un artículo con absoluta confianza”, cerró Rodríguez.

La necesidad lleva a que muchas personas, con empuje y ganas de progresar, opten por iniciar un camino sinuoso, en ocasiones por no contar con otras alternativas, y terminan descubriendo un mundo fantástico, donde no se necesita de una gran estructura para poder superarse y sentirse satisfecho con poder brindar al consumidor un producto de calidad, por encima de cualquier marca o etiqueta.

 

fuente: La Brujula 24