"¿Me lo das para manejar?" La historia de una camionera pringlense

"¿Me lo das para manejar?" La historia de una camionera pringlense
"¿Me lo das para manejar?" La historia de una camionera pringlense
"¿Me lo das para manejar?" La historia de una camionera pringlense
"¿Me lo das para manejar?" La historia de una camionera pringlense
"¿Me lo das para manejar?" La historia de una camionera pringlense
"¿Me lo das para manejar?" La historia de una camionera pringlense

Se llama Mónica Villarino, Biky para quienes la conocen, y su profesión es manejar camiones de hacienda. Es una camionera de nuestra ciudad, y ejerce una profesión que en su mayor parte desarrollan los hombres.

Hoy, según la información que obtuvimos, Mónica Villarino es la única camionera en Coronel Pringles. Aprendió a manejar desde chica, y hace unos diez años le pidió a su marido si no le dejaba manejar el camión. A partir de allí, comenzó a ejercer la profesión, y realiza transportes de hacienda.

 

"ME ENCANTA VIAJAR, ME GUSTA MUCHÍSIMO"

Su historia empezó lejos de los camiones, detrás de un mostrador en los almacenes de Chelforó con sus padres. Pero los viajes a Pringles, para abastecer los almacenes de campo, le permitieron aprender a manejar de pequeña.

"Era chica y mi papá me enseño a manejar la camioneta. Cuando veníamos a Pringles a hacer las compras, a la vuelta me cargaba bien la caja de la camioneta y en el camino de tierra me la daba y me decía: ´aprendé´. Yo transpiraba, él sentado al lado mío y la camioneta con peso me costaba dominarla. Pero así aprendí y siempre mirando, soy muy observadora y observaba cómo meter los cambios y demás".
Más adelante conoció a su actual marido, chofer de camiones, y lo acompañaba en cada viaje. Hasta que un día, le pidió que la deje manejar.

"Me encanta viajar, me gusta muchísimo, y me iba con él de acompañante. Soy chusma, iba mirando lo que hacía, cómo manejaba, cómo tiraba los cambios en subida, bajada. Le dije: ¿me das para manejar? Y salí manejando" relató a Diario EL ORDEN.

"Biky", sobrenombre que tiene de pequeña por una novela de tv, estuvo a partir de allí 2 o 3 años de chofer (con Laurencena), y luego comenzó a trabajar con su propia unidad, la que adquirieron junto a su marido.
"Él siempre fue chofer y después se nos presentó la oportunidad de comprar un chasis para nosotros. Cuando compramos el camión seguí y debe hacer 5-6 años ya. Arrancamos con un Fiat 673, con hacienda siempre. Primero con el chasis solo, después se presentó la oportunidad de cambiarlo, ahora tengo un Mercedes 1114 con chasis y acoplado".
Con el mate siempre a su lado -y un paquete de galletitas también-, la camionera pringlense recorre los caminos rurales del distrito y la región.

"Me recorrí todos los campos, los almacenes que teníamos siempre fueron en zona rural, siempre trate con la gente del campo y conozco mucho" explicó.

"Mi marido sigue de chofer y yo en el camión nuestro. Cuando yo no tengo viaje, lo acompaño a él, y cuando él no tiene viaje me acompaña. Es algo mutuo y nos ayudamos entre los dos".

Así, ha recorrido viajes a Olavarría, Tres Arroyos, Bahía Blanca, Ascasubi, Suárez, Benito Juárez.

 

"VI UNA MUJER MANEJANDO UN CAMION"

Las palabras de un vecino de la zona de Indio Rico, fueron las que recibió la primera vez que tuvo que realizar un transporte de cargas. El hecho de ver una mujer conduciendo un camión, no es habitual.

"Cuando andaba de chofer con Laurencena, me mandaron a una feria a cargar a un campo del otro lado de Indio Rico. En el camino me cruzó una camioneta y me miraban, pero no presté atención. Llegué, atraqué marcha atrás, me felicitaron cuando bajé y se reían de cómo andaba en el camión. Y el hombre me dijo que el vecino había ido a preguntarle si era cierto lo que había visto al cruzarme con la camioneta: ´Vi una mujer manejando un camión´ había dicho el vecino, y la realidad es que íbamos dos mujeres, porque iba con mi hija de acompañante" contó, con una sonrisa amplia recordando esa situación.

"Y así me fue conociendo la gente, cuando abría la puerta y me bajaba del camión se quedaban todos mirando. Y cargaba al igual que lo hace un hombre" agregó.

Sobre el transporte de hacienda, dijo que no es nada fácil: "Es complicado, con cereal cargas y te vas, con la hacienda tenes que ir parando y ver que no se caigan los animales, si se caen pararlos porque se ahogan. No es fácil pero todo se puede con ganas, tanto sea para una mujer o un hombre".

"Para mi hoy es algo normal, me siento al camión, reviso todo antes de salir, miro que todo esté en condiciones y salgo. No me da miedo, ando tranquila -cuenta esta pringlense de 46 años-. Una vez me fui a Benito Juárez sola, iba juntando en campos, todo por tierra, salí a De La Garma y ahí agarre la 3 para Juárez. Me agarro las 11 de la noche y lo llame a mi marido que para 12 o 1 estaba en Pringles".

 

"VEO TODO POSITIVO, QUIERO IR PROGRESANDO CADA VEZ MAS"

"La situación que estamos viviendo es complicada, siempre tratando de ir mejorando, para los clientes. Tenemos en vista poder cambiar el camión, pero la situación es difícil" señaló.

"Son muchos los colegas que tenemos, de hacienda, y por ahí tienen camiones más grandes. A veces pasa que tengo que ir con un grupo de 5-6 camiones, y me tienen que ir esperando porque con un Mercedes 1114 voy más despacio, es diferente a otros camiones grandes" añadió.

"Veo todo positivo, quiero ir progresando cada vez mas. Ojalá pudiera cambiar por un camión un poquito más grande. No pido un cero kilometro, pero uno más grande para ir al compas de mis colegas".
Biky en dos horas hace un viaje a Bahía y descarga en el frigorífico, y siempre en su casa, Italia 1930, atenta a los llamados para salir a realizar el transporte.

"Cuando te llaman, sea la hora que sea, tenes que estar para hacer un traslado. Pones el camión en marcha y salís. Si tengo viajes programados, me levanto una hora, hora y media antes y desayuno" finalizó.

ROGELIO GÓMEZ -

Fuente: El Orden de Pringles